
Imagen: Exposición ‘Maestras’ en el Museo Thyssen-Bornemisza, Rocío Tercero.
En contra de este borrado histórico se sitúa la comisaria de arte y feminista Rocío de la Villa Ardura trayendo al Thyssen una exposición temporal con obras de mujeres tan célebres como Artemisia Gentileschi, Mary Cassat, María Blanchard, Maruja Mallo o Ángeles Santos.
Aquí, todas ellas consiguen adueñarse, al fin, del término “maestras” como símbolo del mérito relevante que un día consiguieron con sus pinceles y que debe perdurar intacto haciendo frente del trascurso del tiempo. Entre los tonos morados que dibujan las paredes de esta zona del museo, observamos colgados los marcos que recogen narraciones sobre nociones tan relevantes en la actualidad como lo son la sororidad, la emancipación y la libertad. En esta exposición, Rocío de la Villa nos propone caminar por un periodo que va desde el siglo XVI hasta las primeras décadas del siglo XX, para apreciar la conjunción de periodos históricos, géneros artísticos y temas que estas artistas abordaron tomando una posición incómoda para aportar nuevas iconografías y miradas que los hombres no estaban contemplando.
Aquí, todas ellas consiguen adueñarse, al fin, del término “maestras” como símbolo del mérito relevante que un día consiguieron con sus pinceles

Imagen: Cuadro ‘Judit con la cabeza de Holofernes’ (1601-1610) de Fede Galizia expuesto en ‘Maestras’ en el Museo Thyssen-Bornemisza, Rocío Tercero.
Tan incómodas resultaban estas mujeres como amenaza para la intelectualidad y la supremacía de la masculinidad, que aquellas que se escapaban del canon perfecto de delicadeza y dulzura eran vistas como unas locas. “Los críticos comenzaron a decir que quienes mejor que ellas podían pintar las flores y era un poco una manera de intentar limitarlas a ese género menor”, cuenta De la Villa para RTVE. Un ejemplo que evidencia este suceso es el de la joven Ángeles Santos que, siendo menor de edad, trazó sobre lienzo cuadros tan impresionantes como ‘Un Mundo’ (1929) o ‘Anita y sus muñecas’ (1929). Sin embargo, la gloria que se esperaba para su carrera le fue arrebatada cuando su padre tomó la decisión de encerrarle en un manicomio aislándole de todo el entorno cultural de las sin sombrero e incluso de su propio círculo familiar. Allí estuvo un mes, hasta que convenció a su padre para que le dejara salir a cambio de no volver a pintar nunca más esos cuadros oscuros que tanto perturbaban el ideal de “la señorita”. El resto de su vida Ángeles Santos no dejó la pintura, pero fue libremente forzada a caer en el universo de los paisajes florales iluminados con colores pastel que se espera para las mujeres.

Imagen: Cuadro ‘Anita y sus muñecas’ (1929) de Ángeles Santos expuesto en ‘Maestras’ en el Museo Thyssen-Bornemisza, Rocío Tercero.
Este centenar de obras se agrupan en ocho temáticas diferentes para formar un relato único que cuenta de forma documentada quienes eran estas mujeres que existían en el mundo del arte y que no son solo biografías del pasado, sino también referentes del presente. “En el siglo XIX hubo un gran borrado sistemático. Se consideró que las mujeres artistas no eran dignas, no eran suficientemente geniales para estar en la historia del arte”, cuenta el director artístico del museo Thyssen-Bornemisza para RTVE. La exposición maestras estará disponible en el museo Thyssen de Madrid desde el 31 de octubre de 2023 hasta el 4 de febrero de 2024.