Reportaje

Mujeres en la Ciencia: referentas intrépidas para las niñas

Este mes de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. El 11 de febrero es el día en el que reivindicamos la presencia, el apoyo y el reconocimiento de las mujeres que trabajan en ciencia y de las niñas que aspiran a hacerlo. Las personas construimos nuestros caminos e imaginamos posibilidades a través de los relatos. Por eso, las feministas nos ocupamos constantemente de revisar la historia y ampliar las posibilidades.

Historia sesgada y conocimiento androcéntrico

“¿Cuestionó la filosofía el mito de que los hombres eran superiores a las mujeres, de la importancia masculina y la insignificancia femenina? En principio, más que nada, parece que los filósofos se limitaron a dar las gracias por no haber nacido mujeres. Luego se dedicaron a explicar que lo patriarcal es racional”, se pregunta Ana de Miguel en Ética para Celia. El imaginario en torno a quién hace ciencia es androcéntrico, pensamos en un científico blanco, un informático blanco, pensamos en un inventor, un matemático.

Que a las mujeres se nos haya prohibido -en el pasado y en el presenteestudiar en las universidades, practicar la medicina o ir a la escuela, no es casual, nace de los pactos entre varones para mantener a las mujeres en una subordinación eterna y adaptable. En España, hasta 1910 las mujeres no pudieron matricularse en la universidad, hoy en Afganistán, no pueden. Las mujeres podríamos hacer un himno para preguntarnos por qué dan tanto miedo nuestras mentes y estaríamos dando en la diana.

Con la idea de que las mujeres somos solo una anécdota en el relato, sino que somos parte fundamental de la historia, la Catedrática Margarita Sánchez, ha hecho una revisión de la prehistoria en su ensayo Prehistorias de mujeres, para relatar la historia de manera que las mujeres no seamos representadas como la anécdota sino como sujetos activos en la sociedad. Aquí hacemos un breve repaso de algunas de las científicas más relevantes, con la ayuda del libro Mujeres de Ciencia: 50 intrépidas
pioneras que cambiaron en el mundo, de Rachel Ignotofsky, y hablamos con dos investigadoras jóvenes que nos permiten mirar dentro de la ciencia hecha por mujeres con sus avances y sus obstáculos.

Hipatia de Alejandría:
Astrónoma, matemática y filósofa. Nació alrededor de los años 350 y 370 d. C, en Alejandría. En el seno de una familia de cultura griega. Estudió astronomía y matemáticas y elaboró teorías sobre el sistema solar.
Wang Zhenyi:
Astrónoma, poetisa y matemática. Nació en 1768 en un momento en el que ni las mujeres ni las personas de clases vulnerables tenían acceso a la educación. Elaboró una teoría sobre los eclipses, en los que la luna impide ver el sol y escribió el tratado Simples principios del cálculo, sobre aritmética.
Alice Ball:
Nació en Seattle en 1892 y falleció en 1916. Estudió química en la Universidad de Washington. En 1915 fue la primera persona afroamericana en licenciarse en la Universidad de Hawái. Ball desarrolló una cura inyectable, con aceite del árbol chaulmoogra, para la lepra. El conocido como “Método Ball” que desestigmatizó a las personas que sufren esa enfermedad y les permitió relacionarse con mayor normalidad.
Mamie Phipps Clark:
Psicóloga y activista por los derechos civiles. Nació en EEUU en 1917. Su tesis doctoral se llamó “El desarrollo del conocimiento de uno mismo en las escuelas preescolares para negros”. Su estudio sobre cómo niños y niñas negros identificaban a una muñeca negra como “mala” fue utilizado por el Consejo de educación de la Corte Suprema para acabar con la segregación en las escuelas públicas.