Opinión

Ante el dolor y el terror de las mujeres

Trabajadora social y socióloga, especialista en violencia de género y sexual. Profesora de periodismo en la UCM

Mirar, de lejos, con distancia, el dolor de otras personas. Sobre ello reflexionó en Tres guineas, en 1938, Virginia Woolf, en relación a las raíces de la guerra y al avance fascista. Así lo recoge posteriormente Susan Sontang, en su libro Ante el dolor de los demás (2003). Los trabajos de ambas autoras sobre las imágenes, la realidad terrorífica de la guerra y la deshumanización nos permite argumentar que en la actualidad seguimos sin ser capaces de tener presente la realidad de una guerra particular, la realidad de la guerra contra las mujeres; el feminicidio y los asesinatos machistas infringidos sobre las mujeres, sus hijas e hijos.

No condolerse, movilizarse ante el dolor, en este caso aplicado al dolor de las mujeres, estaría relacionado con la falta de empatía, la perversidad y la falta de madurez moral o psicológica. El avance de un monstruo social, alimentado por la tolerancia social, la violencia de Estado e institucional, además de la falta de recursos especializados y medidas económicas solventes, dirigidas con contundencia a la erradicación de la violencia contra las mujeres y a proteger la vida de las mujeres y su descendencia.

Según Feminicidio.net, desde el inicio de año, en menos de un mes, se han registrado 10 feminicidios y otros asesinatos de mujeres cometidos por hombres en España. El año pasado, en 2022, se han registrado en España 99 feminicidios y otros asesinatos de mujeres. Desde 2010, año en el que se empezaron a documentar los feminicidios en España, se han registrado en Geofeminicidio 1.369 mujeres asesinadas por hombres. Tras las escalofriantes cifras, pérdidas humanas por asesinatos de mujeres y niñas, nuestra obligación debería ser interpelarnos y preguntarnos si nos estamos acostumbrando a las imágenes y a las cifras de mujeres asesinadas; ¿Cómo nos estamos situando como sociedad ante el dolor de las mujeres, de las niñas, de los niños?; ¿Qué estamos haciendo con los relatos de vida de las mujeres bajo el terror?;¿Cuál es la reacción institucional frente a familias y madres víctimas de los feminicidios de sus hijas?; ¿Cuáles son los procesos de justicia y reparación en relación a la violencia de género y a los feminicidios?

Frente a la guerra contra las mujeres y la falta de justicia y reparación, encontramos las imágenes de las mujeres combativas y desobedientes de Irán, heroínas del año para Time, la exigencia radical de justicia de las madres en todo el mundo bajo la frase de Yesenia Zamudio, “Tengo todo el derecho a quemar y a romper. No le voy a pedir permiso a nadie, porque yo estoy rompiendo por mi hija”, o la “Canción sin miedo”, convertida en alegato, con sus versos reclamando justicia social internacional “Que resuene fuerte “¡nos queremos vivas!” Que caiga con fuerza el feminicida”.

Frente a las imágenes de terror y la falta de justicia y reparación, movilización social por nuestras vidas.