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La lectura como forma de rescatar las memorias de mujeres olvidadas

Entrar a una librería es una de las experiencias más personales e íntimas que existen. Leer es sin querer elegir con qué líneas nos queremos evadir o con qué historias queremos soñar. Aún recuerdo cuando fui acompañada de la mano de mi madre a la primera librería que abrían en mi pueblo; el olor a libros nuevos y a páginas llenas de historias que tenía por descubrir. Por supuesto, en ese momento lo único que me importaban eran los colores brillantes y desafiaba con cada cuento a las personas que me decían “no juzgues un libro por su portada”.

Siendo un poco mayor, recuerdo volver a esta librería y observar a una librera recomendar un libro de Gloria Fuertes. El hombre, un poco ofendido le dijo que solo leía libros y poesía escrita por hombres. Esta afirmación aun hoy resuena en esta niña interior ofendida que acababa de aprender casi por inercia la importancia del feminismo. Y es que cuando ese señor rechazó las palabras de Gloria Fuertes, esta se convirtió en una lectura increíblemente atractiva para mí. Este año se cumplen 25 años de su muerte y aunque fue mundialmente conocida por programas televisivos como “Un globo, dos globos, tres globos” o “La cometa blanca”, ella siempre será una escritora feminista, pacifista y una retadora en tiempos de una España gris. En una entrevista para RTVE afirmó “me llamaban poeta social porque denunciaba lo injusto”.

Aunque fue mundialmente conocida por programas televisivos como “Un globo, dos globos, tres globos” o “La cometa blanca”, ella siempre será una escritora feminista, pacifista y una retadora en tiempos de una España gris

Al borde

Soy alta;

en la guerra

llegué a pesar cuarenta kilos.

He estado al borde de la tuberculosis,

al borde de la cárcel,

al borde de la amistad,

al borde del arte,

al borde del suicidio,

al borde de la misericordia,

al borde de la envidia,

al borde de la fama,

al borde del amor,

al borde de la playa,

y, poco a poco, me fue dando sueño,

y aquí estoy durmiendo al borde,

al borde de despertar.

Quienes son las desheredadas

Si algo nos deja el recuerdo de Gloria Santos es que “hay que seguir luchando para ser totalmente libres e iguales, por todas las que vienen detrás”, comenta Ángeles Caso la autora del libro Las desheredadas. Y una forma de lucha es la que esta autora hace en su libro a través del rescate de las historias que la narrativa del pasado ha decidido ignorar. Así pues, Las Desheredadas es una obra que explora los siglos XVIII y XIX, periodos cruciales en la cultura occidental. Ángeles Caso emplea el principio de «cuanto más se mira, más se ve» para reconstruir una genealogía cultural femenina. En su narrativa, detalla cómo la exclusión y el olvido de las mujeres afectó a todas las disciplinas artísticas, científicas y culturales, sumándose a ello la represión política. Se señala cómo quedaron marginadas durante la Revolución Francesa y tras el triunfo del liberalismo, así como cómo se consolidó el concepto del «ángel del hogar». Además, se aborda cómo el acceso a la educación fue fundamental para muchas reivindicaciones. Desde Flora Tristán hasta Emilia Pardo Bazán, se profundiza en los primeros movimientos feministas.

Historias que se escapan del Cliché

Escapar de los clichés parece difícil, pero se convierte en una tarea muy sencilla al leer a mujeres que escapan de mantener la narración tradicional. Elisa Coll, reconocida por su ensayo previo «Resistencia bisexual», incursiona magistralmente en el ámbito narrativo con «Nosotras vinimos tarde», una obra literaria valiente y rupturista. A través de la fusión entre ficción y memoria histórica en diversos géneros, la autora logra tejer un caleidoscopio literario lleno de belleza, perspicacia y humor. En esta novela, Coll entrelaza relatos del pasado que exploran formas de convivencia alternativas. Desde esta mirada retrospectiva, la autora se sumerge en la experiencia de toda una generación que se siente rezagada, atrapada entre falsas expectativas y la precariedad, como si hubiera llegado tarde a cada aspecto de la vida. De manera tierna, ingeniosa y cruda, la obra desentraña temas como el fracaso, la amistad, los procesos de duelo y las violencias que no se suelen mencionar.

A través de esta narrativa, Coll desafía al lector a reflexionar sobre la construcción de los espacios que denominamos hogar y sobre cómo los habitamos. Desde esta reflexión, invita a explorar nuevos horizontes desde los cuales reimaginar y proyectar el futuro.