Editorial

Hace unos días muchos medios de comunicación difundían los resultados de una encuesta resaltando que un 44% de los hombres se sentían discriminados por las políticas de igualdad, políticas que habían ido demasiado lejos. Lo cierto es que no nos sorprende ese dato, sino el hecho de que medios responsables y, en principio, a favor de las políticas de igualdad encabecen la información con este titular. El resultado de la encuesta es mucho más complejo, pone de relieve las resistencias a la igualdad y también la cantidad de personas que dejan patente su compromiso y su conciencia con respecto a la desigualdad entre mujeres y hombres.

Los medios de comunicación son, en demasiadas ocasiones, cómplices de las voces que claman por acabar con las políticas sociales y la inversión pública destinadas a promover la igualdad y erradicar la violencia. En ocasiones, muestran opiniones contradictorias o poco fundamentadas, en un intento absurdo de supuesta objetividad. Y en otras, simplemente se dejan arrastrar por lo más sensacionalista. Sin reflexionar sobre las consecuencias que una información de determinadas características puede tener en esta sociedad donde existen la discriminación y la desigualdad. Los medios de comunicación deberían contribuir a fortalecer una democracia que tenga la igualdad entre mujeres y hombres como un valor prioritario.

No nos importa si hay un sector de hombres que se ofende por las políticas de igualdad: la igualdad es un valor democrático y debe ser asumido al igual que otros valores. Recordemos que existe una Ley Orgánica que debe ser tan respetada como otras leyes. No hay discusión al respecto. Por ello, no es preocupante que los privilegiados se revuelvan contra las políticas que cuestionan esos privilegios, sino que se les de voz y protagonismo.

Los medios de comunicación no deben ser espacios para la confrontación sensacionalista, ni entre mujeres y hombres, ni de otra índole. La ciudadanía tiene derecho a una información honesta en democracia, sin que primen los intereses económicos y/o políticos de esos medios sobre la información responsable.  Construir una cultura de paz y apostar por la igualdad y la justicia debe ser prioridad en el siglo XXI.